Los vientos y las olas escucharon Tu voz

y se hizo la bonanza después de tempestad…

¿Dónde está nuestra fe?…¿Dónde está nuestra fe?…

Subamos la escalera sin ver el escalón…

 

Pues, ¿cómo no seguir a quien tiene el poder?

¿A quien sostiene el mundo tan solo con tres dedos?

¿A quien sana a los ciegos y resucita muertos?

¿Y a quien resiste al mal también en los desiertos?

 

¿Dónde está nuestra fe?…¿Dónde está nuestra fe?

Distingamos Tu voz para así obedecer

a quien da libertad a aquel que estaba preso

para que sin recelos pueda volar ileso…

 

Chicago, 20 de octubre de 2015

8:15 p.m.