•  ¿A qué apuntamos en nuestra vida espiritual?
  •  ¿Qué aspiración tenemos para nuestra propias vidas?
  •  ¿Qué es lo que soñamos alcanzar?

 Podemos hacer la pregunta de otra manera:

  •  ¿A qué apunta el Espíritu Santo en nuestra vida?
  •  ¿Cuáles son las aspiraciones que él tiene para nosotros?
  •  Estamos deseosos de alcanzar esas metas?
  •  ¿Cuáles son?

La meta central a que apunta el Espíritu Santo es el fruto: Gálatas 5:22-23. estudiemos estos versículos con bastante cuidado.

  1. OBSERVACIONES PRELIMINARES

Quisiera recalcar cinco observaciones que son importante para nuestro entendimiento de este texto.

El primer lugar, el fruto es del Espíritu Santo. En ningún momento Dios llama al creyente a producir este fruto por un esfuerzo humano. Es el Espíritu Santo que entra en lo subconsciente e inconsciente de la persona (donde la misma persona no puede llegar) y va limpiándolo. corrigiéndolo, reorientándolo. Lo importante en este proceso es que el creyente deba colaborando con el Espíritu Santo. 2 Co 3:18.

El segundo lugar, este fruto no es instantáneo. El Espíritu Santo a través de un proceso va desarrollando  este fruto en nuestra persona. El uso de la palabra metamorfosis en 2 Co 3:18 y Ro 12:3, nos demuestra que el cambio es gradual y no instantáneo.

El tercer lugar, el fruto del Espíritu Santo es permanente mientras los dones son temporales. El fruto del Espíritu Santo que es el amor no solamente durará este tiempo sobre la tierra, sino que será la única cosa que podremos llevar al cielo.  Al morir los dones cesarán. 1Co 13. Es por eso que Pablo en 1 Corintios 14:1  recalca que el amor tiene preeminencia sobre los dones.

El cuarto lugar, mientras la Iglesia precisa de los dones para el servicio, solamente puede vivir por el fruto. Se debe subrayar que ambos son de gran importancia. Sin embargo, lo que da vida a la Iglesia, es el fruto. El fruto es el cemento que une el edificio.

El quinto lugarel fruto del Espíritu Santo es el amor y este tiene cuatro facetas muy distintas. La primera tiene que ver con la vida interior, o sea gozo y paz. La segunda y tercera tienen que ver con nuestro acercamiento a los hermanos y vecinos: paciencia y benignidad, bondad y fe. La última tiene que ver con nuestro carácter: mansedumbre y templanza.

Continuaremos este interesante estudio en una próxima edición de nuestros devocionales.

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Fuente: http://dones.indubiblia.org