“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.  Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2.4-7).

Leyendo hoy estos versos de la Biblia, me fijé en algo en lo que jamás me había fijado…ha estado ahí siempre…lo debo haber leído muchas veces…Sin embargo, esta es la primera vez que me percato de que, en el principio, no llovía…La Biblia claramente señala que “subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la tierra”…el agua no venía del cielo…venía de la tierra…el agua subía en forma de vapor…no bajaba…Era ese vapor el que regaba toda la tierra…Además, Dios hizo toda planta del campo antes que fuese en la tierra y toda hierba del campo antes que naciese…Aún no estaban en la tierra, pero ya habían sido hechos…Quien sabe exactamente cómo sería…Tal vez simplemente estaban en la imaginación de Dios…Ya Dios los había hecho, pero aún no estaban en la tierra…

Podemos tratar de imaginarnos cómo era la tierra sin lluvia…Cómo era la tierra antes de que Dios creara al hombre…¿Cómo habrá formado Dios al hombre del polvo de la tierra?…¿Cómo sopló en su nariz aliento de vida para que fuera un ser viviente?…Tantas preguntas…La verdad es que no importa cómo fue…lo importante es que fue…Sólo pensar en que es Dios quien nos da el aliento de vida nos debe llenar de emoción…Ese aliento de vida…nuestro espíritu, está conectado con Dios…Fue él quien nos dio la vida y es a Él a quien debemos agradecer todas nuestras bendiciones.

 

Caracas, 2 de febrero de 2014

7:30 a.m