Dijo luego Dios:  Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra.  Y fue así.  E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.  Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas.  Y vio Dios que era bueno.  Y fue la tarde y la mañana el día cuarto” (Génesis 1.14-19).

Sol; luz; lumbrera mayor; brillo;  noche; en el principio;  creación;  el cuarto día;  Dios;  Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;¡Se imaginan cómo habrá sido este día!.  ¡Cuánta emoción debe haber sentido el Creador al diseñar el sol, la luna y las estrellas…El primer día Dios había dicho “sea la luz”…y la luz había sido.  Ahora, creó las lumbreras…El sol y la luna, con el propósito específico de alumbrar sobre la tierra.  Incluso en la noche, formada por las tinieblas que ya existían en el principio, Dios puso la luna.  El sol, la lumbrera mayor, para que alumbrara en el día.  La luna, la lumbrera menor, para que alumbrara y  para que señorease en la noche.  También hizo Dios las estrellas. Tanto el sol, como la luna, como las estrellas, fueron colocándolas por el Creador en la expansión de los cielos.

Dios creó el sol, la luna y las estrellas, para que separaran el día de la noche y para que sirvieran de señales para las estaciones, para días y años…otra vez el tiempo entra a jugar un papel importante en la creación…Días, años…estaciones…mañanas, tardes, noches…primavera, verano, otoño, invierno…Todo está incluido aquí, al crearse las señales que permitirán identificarlos, en este cuarto día…Un día muy fructífero también…Y Dios vio que era bueno…

 

luna; día; noche; lumbreras;  Dios; en el principio;  el cuarto día;  creación; Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;

puesta de sol; día; noche; lumbreras;  Dios; en el principio;  el cuarto día;  creación; Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;

 

estrellas; noche; en el principio;  creación;  el cuarto día;  Dios;  Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;

 

Cuán maravilloso es sentarse a ver un amanecer, o una puesta de sol, un eclipse de luna, o simplemente acostarse en la noche sin un techo, a admirar las estrellas.  Los seres humanos podemos disfrutar de la maravillosa creación de ese cuarto día y deleitarnos ante su belleza, en paz y en silencio.  ¡Con cuánto amor y con cuánto detalle se diseñaron el sol, la luna y las estrellas!.  Dios vio que era bueno lo creado en ese cuarto día…en la tarde y la mañana el día cuarto…Él mismo debe haber visto ese primer atardecer…esa noche llena de estrellas brillando…y ese primer amanecer…y se debe haber regocijado en esa maravillosa creación.

luna;  día; noche; lumbreras;  Dios; en el principio;  el cuarto día;  creación; Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;El sol y las estrellas emiten luz propia.  No así la luna, que simplemente refleja la luz del sol, pero que tiene su propio encanto.  Aunque ella no emite luz, sí la refleja y así alumbra en las tinieblas a quienes buscan su camino, cumpliendo su misión.  Su misión no era producir la luz.  Su misión era alumbrar y señorear en la noche, con la luz de otro.  Ojalá nosotros siempre podamos reflejar la luz de nuestro Creador, para así alumbrar a otros.  Ojalá siempre podamos entender que tenemos una misión que cumplir y que Dios al crearnos nos dio todo aquello que necesitábamos para cumplirla.  Ojalá podamos aceptar esa misión con gran humildad, sabiendo que no somos nosotros y reconociéndole toda la gloria a quien diseñó y creó todo en el principio con inigualable amor.

 

Caracas 15 de enero de 2014

6:20 a.m.