Regalo de cumpleaños;  Espíritu en Movimiento;  Feliz cumpleaños;  Maritza Mészáros;“Te estaba esperando”, dijo la niña al ver llegar al niño.  “Me encanta este lugar, pero ahora ya me he acostumbrado a tu presencia aquí y cuando voy llegando, generalmente vengo pensando en las cosas que me gustaría contarte y compartir contigo, para ver qué piensas tú al respecto”.

“Qué bueno que te agraden nuestras conversaciones”, dijo el niño.

“No solo me agradan…me encantan…siempre siento que aprendo algo…además, casi siempre estamos de acuerdo, pero si no estuviéramos de acuerdo, igual apreciaría tus comentarios porque me darían otra perspectiva.  Lo más importante para mí es que sé que son sinceros”.

“La sinceridad y la transparencia son muy importantes para mi.  No me gustaría defraudar la confianza de nadie, y menos aún la tuya”, dijo el niño.

“Debe ser terrible enterarse que una persona en la que uno confiaba te ha traicionado.  Me cuesta imaginármelo”, dijo la niña.

“Pasa todos los días en este mundo…Más de lo que pensamos…Y por eso es que mucha gente desconfía de los demás…Han tenido tan malas experiencias, que les cuesta volver a confiar.  Yo, sin embargo, sigo confiando…”, dijo el niño.

“¿Y eso por qué?”, preguntó la niña.

“Porque si dejara de confiar dejaría de ser yo.  Quiero poder confiar.  Está en mi naturaleza.  Parte de mi esencia es brindar apoyo a quienes lo necesitan y si no puedo confiar, no podría brindarle nada a los demás.  La confianza es esencial para poder brindar amor.  Si los demás nos fallan, será problema de ellos…no nuestro…Nosotros habremos dado…ellos habrán fallado…”.

“Tienes razón…Sin embargo, a mí me daría miedo confiar si alguien me hubiera hecho daño…”.

“Es entendible…pero tendrías que tratar de hacerlo para poder seguir adelante con tu corazón abierto.  Si no, correrías el riesgo de convertirte en una persona fría y cerrada a los demás…Yo mientras más viejo sea, más confiado seré, independientemente de lo que me pase…Hoy supuestamente, ya soy un año mayor, aunque no lo siento…y me estoy proponiendo ser aún más confiado de lo que era ayer…”.

“ ¿Cómo es eso de que hoy eres un año mayor?”, preguntó la niña mirando al niño.

El niño sonrió.

La niña sorprendida exclamó:  “¡No me digas que hoy es tu cumpleaños!”.

El niño simplemente sonrió de nuevo.

La niña le dijo:  “¿Por qué no me lo dijiste antes?…No tengo nada que regalarte…Ni siquiera te felicité…”:

“Felicítame ahora”, dijo el niño.  “Siempre hay tiempo”.

La niña se paró y lo abrazó, deseándole un muy bello cumpleaños lleno de alegría y de momentos especiales.

El niño la miró  le dijo:  “No tienes que regalarme nada…Mi mejor regalo es tu compañía diaria en este precioso lugar.  Cada uno de esos momentos es y será siempre muy especial para mí”.

La niña sonrió nuevamente agradecida…De alguna manera, ella sentía que era él quien siempre le regalaba algo a ella…una sonrisa, una linda palabra, una lección…

 

 

22 de marzo de 2013