Gracias, Padre por amarme,

y también por enseñarme.

Gracias por ser y existir…

y por mi alma redimir.

 

Gracias, Padre, por Tu esencia,

por Tu amor y Tu vehemencia.

Gracias por crearme, pulirme

y por mantenerme firme.

 

Gracias, Padre, por cuidarme,

y también por levantarme.

Gracias por Tu paz y gozo,

que me llenan de alborozo.

 

Gracias, Padre, por Tu gloria,

que me hace sentir euforia.

Gracias por el nuevo día

que me llena de alegría.

 

Gracias por mostrarme ayer

que no hay nada que temer.

Gracias por Tu bendición

que me llena de emoción.

 

Gracias, Padre, por brindarme,

y por la venda quitarme.

Gracias por Tu protección

por la fe y la salvación.

 

Gracias, Padre, por cargar

todo el pecado del mundo.

Gracias, Padre, por Tu hijo,

quien ya sembró en este fundo.

 

 

 

 

Gracias, Padre,  por la vida;

por sanarme Tú la herida.

Gracias porque soy saeta

que llegará hasta la meta.

 

Gracias, Padre, por la unción;

por mi gran transformación.

Gracias por cada regalo

y por el aire que exhalo.

 

Gracias, Padre, por estar,

y por dejarme volar.

Gracias por  Tu melodía,

Tu silencio y Tu armonía.

 

Gracias, Padre, por Tu aroma

y por el sol que se asoma.

Gracias por Tu poesía,

Tu sueño y Tu fantasía.

 

Gracias, gracias y más gracias,

porque Tú todo lo sacias.

Ya no hay sed y ya no hay hambre.

Ya no hay púas y no hay alambre.

 

Gracias, Padre, por mis alas,

por cosas buenas y malas.

Gracias por fortalecerme,

por cuidarme y protegerme.