"Habla, Jehová, porque Tu siervo escucha" I Samuel 3

«Habla, Jehová, porque Tu siervo escucha»
I Samuel 3

Tenemos que tener nuestros oídos prestos para escuchar a Jehová, nuestro Padre, si realmente queremos hacerlo.  Tenemos que aprender a reconocer Su voz y tenemos que estar dispuestos a obedecer.  Parece sencillo, y lo es, si es nuestra voluntad hacerlo…Basta con que estemos dispuestos a escucharlo.

Así le pasó a Samuel.  Su madre, Ana, le había pedido a Jehová que le concediera un hijo.  Cuando se lo pidió, ella estaba atribulada de espíritu y había derramado su alma delante de Jehová.  Había hecho un voto diciendo que si Jehová le diere a ella, Su sierva, un hijo varón, ella lo dedicaría a Jehová todos los días de su vida y no pasaría navaja sobre su cabeza.  Jehová bendijo a Ana con un hijo varón y ella le puso por nombre Samuel, diciendo:  “Por cuanto lo pedí a Jehová”.

Cuando Samuel fue destetado, Ana lo llevó con el sacerdote Elí y el niño ministraba a Jehová y crecía delante de Él.  No obstante ello, cuando Jehová llamó a Samuel una noche cuando Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, Samuel no lo reconoció.  Samuel aún no había conocido a Jehová y la palabra de Jehová no le había sido revelada.  Samuel pensó que era Elí quien lo había llamado y corrió a ver qué quería.  Elí le contestó que él no lo había llamado y le dijo que se volviera a acostar.  Nuevamente Jehová volvió a llamar a Samuel por segunda vez.  Samuel se levantó y volvió a ir donde Elí y le dijo:  “Héme aquí; ¿para qué me has llamado?”.  Eli le volvió a decir que él no había sido quien lo había llamado y le volvió a pedir que se acostara.  Cuando por tercera vez Jehová llamó a Samuel y éste fue otra vez a Elí, creyendo que era él quien lo había llamado, Elí entendió que era Jehová quien estaba llamando a Samuel.  Elí le dijo a Samuel que se acostara y que si Jehová lo volvía a llamar, le contestara:  “HABLA, JEHOVÁ, PORQUE TU SIERVO ESCUCHA”.  Así lo hizo Samuel, y cuando Jehová lo volvió a llamar él contestó tal como se lo había indicado Elí.  Entonces Jehová le habló a Samuel y Samuel entendió Su visión.  Desde entonces, Samuel fue fiel profeta de Jehová.

La historia de Samuel evidencia cómo no basta con conocer y estudiar la palabra…Tenemos que aprender a reconocer la voz de Jehová…aprender a escucharlo y estar dispuestos a hacerlo.  Cuando oramos, debemos conectarnos con nuestro Creador y estar listos, como sus siervos, para que Él nos hable.  Una vez que hayamos reconocido Su voz y hayamos aprendido a escucharla, podremos entonces obedecer sin titubear, pues sabremos quién nos está hablando.  Dispongámonos a escuchar.  Abramos nuestros oídos, nuestros corazones y nuestra mente para escuchar Su voz.

 

Caracas, 29 de septiembre de 2013

10:40 p.m.