Una vez que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, tuvieron que sobrevivir trabajando para lograr su subsistencia. Se reprodujeron, tuvieron familia, y sus descendientes a su vez hicieron lo mismo. Adán y Eva habían conocido la bondad y el amor de Dios. Teniendo acceso a ese privilegio, desobedecieron, dejándose llevar por lo que les había dicho la serpiente. Aun cuando no perdieron la vida por ello, sí perdieron el privilegio de vivir una vida en absoluta paz al cuidado de Su Creador. Tuvieron que sufrir las consecuencias de sus acciones. Dios no nos libera de esas consecuencias. Sí nos perdona y nos alienta, pero eso no significa que no tengamos que sufrir las consecuencias de nuestras propias acciones.

Lamentablemente, al igual que Adán y Eva se reprodujeron, también se reprodujeron las malas acciones. El primer asesinato ocurrió entre los hijos de Adán y Eva. El hijo mayor, Caín, mató a su hermano menor, Abel. ¿Cuál fue la causa de ese asesinato?…La envidia. La simple y banal envidia…El labrador de la tierra mató al pastor de ovejas. En lugar de emular a su hermano, o de enaltecerlo, decidió matarlo, y así lo hizo.

Aún así, siempre existió la esperanza…La esperanza de un mundo mejor…A pesar que la maldad también se multiplicó, siguió existiendo la rectitud, evidenciada en el principio por Noé. En Génesis 6.5-8 dice así: “ Y vió Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”. Siempre hay una excepción…Siempre hay alguien que logra seguir a Dios como Dios espera ser seguido…Con humildad…Reconociendo los errores y procurando seguir la luz de Dios. En esa época, ese alguien fue Noé. Gracias a él, Dios nuevamente mostró la gracia que había evidenciado a Adán y a Eva…la gracia que había evidenciado incluso con Caín…En lugar de destruir Su creación, a pesar de la corrupción y de la violencia imperantes, nos dio una nueva oportunidad, a través de Noé, quien hizo conforme al mandato de Dios, construyendo el arca que representaría la salvación de la creación de Dios…Un nuevo comienzo…

 

Caracas, 8 de febrero de 2015

7:30 a.m.