Si prendemos una vela

rezando con devoción,

¿importará a quién se eleva

la prédica y la oración?

 

Si desnudamos nuestra alma

con fervor y convicción,

importará a quien se pida,

si se hace de corazón?

 

¿No será que Dios, el Padre,

quien conoce nuestro ser,

quien redirecciona el viento,

también puede esto entender?

 

¿No será que como humanos

creamos vanas diferencias

sin apreciar que hay quien puede

revisar nuestras conciencias?

 

¿No será que la intención

vale más que el formalismo

y que la luz y la fe

vencerán el despotismo?

 

¿No será que quienes juzgan

a su vez serán juzgados

y que es posible que ellos

culpables sean declarados?

 

Conectémonos y oremos

a nuestro Dios, el Creador…

El Señor del universo…

Maestro, Dador, Salvador…

 

Él habla todas las lenguas

y entiende los sentimientos

Él escucha en el silencio

y Él controla hasta los vientos

 

Si la oración es honesta…

Si la oración es sincera…

Él sabrá cómo enseñarnos

la santidad verdadera…

 

Él abrirá los caminos…

Venciendo a la adversidad

Su paz borrará los miedos

mostrando Su inmensidad…

 

Caracas, 2 de octubre de 2011