nacimiento de Jesús; humilde;  Cristo;  Espíritu Santo;  Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;

 

 

“Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes  de Judá; Porque de ti saldrá un guiador que apacentará a mi pueblo Israel” (Mateo 2.6)

 

 

Belén había sido el lugar de nacimiento del Rey David…Y también había sido anunciado que sería el lugar de nacimiento de Jesús…Y, efectivamente, así fue. En un lugar humilde, en Belén, nació el Mesías, el Príncipe de Paz, el Cordero de Dios, el Salvador y Redentor de la humanidad, el Verbo, el Hijo Unigénito de Dios.

La vida de Jesús representó humildad desde el principio hasta el fin. Fue el mismo Jesús quien dijo, hablando sobre si mismo:  “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (San Mateo 11.29).

Si siguiéramos la Palabra y si nos asociáramos con los humildes, sin ser altivos y sin ser sabios en nuestra propia opinión, entonces estaríamos más cerca de Jesús.  Cabe preguntarse si nosotros hubiéramos reconocido a Jesús si hubiéramos vivido en la época en la cual Él fue bautizado por San Juan el Bautista.  Hubo tantos que no lo reconocieron…Hubo tantos que dudaron…¿Habríamos sido nosotros uno de ellos?…Sólo ese pensamiento debería darnos un escalofrío…¿Cuán ciegos podemos llegar a ser?.

Un carpintero;  Jesús;  humildad; mansedumbre; Espíritu en Movimiento;  Espíritu Santo;  Maritza Mészáros;No hubiera sido por sus ropajes que lo hubiéramos reconocido…No hubiera sido por sus lujos ni por sus orígenes…No hubiera sido por su apariencia exterior…No hubiera sido por sus joyas…Hubiera sido por Sus palabras y por Su actitud…Y…sin embargo…muchos de quienes lo oyeron lo llamaron pecador…lo calificaron de loco…lo consideraron poseído por el demonio…Incluso, siguiendo su lógica humana, cuestionaron que él fuera el Mesías…¿Acaso no era Él el simple hijo del carpintero José y de María?…

 

Pidámosle al Espíritu Santo que nos permita cultivar humildad en nuestro huerto, para que crezca y de sus frutos…Dios resiste a los soberbios y da  gracia a los humildes (1 Pedro 5.5; Santiago 4.6)…Exalta a los humildes y humilla a los impíos hasta la tierra (Salmos 147.6).  Pidámosle que nos permita deshacernos de nuestra altivez, y cultivar un espíritu de mansedumbre.  Sólo con Su ayuda lo lograremos…

 

Caracas, 29 de diciembre de 2013

Espíritu en Movimiento