Hoy me llegó un mensaje que describe cómo y cuándo se escribió el muy conocido himno “It is Well with My Soul” escrito por Horatio Gates Spafford .  Es un himno que he cantado en numerosas ocasiones y que me ha llenado de paz.  Su letra es bellísima.  Traducida al castellano dice así:

 

“Mi Alma está en Paz  (Estoy bien con mi alma)

 

Cuando la paz como ríos rodea mi camino,

cuando me arrollan aflicciones como olas del mar,

cualquiera que sea mi suerte,

me has enseñado a decir;

mi alma en paz, mi alma en paz está.

 

Aunque Satán abofetee, aunque vengan tribulaciones,

debo dejar que me controle esta bendita seguridad:

que Cristo ha tomado en cuenta mi débil estado

y ha derramado Su propia sangre por mi alma.

 

Mi pecado, ¡oh felicidad suprema de este glorioso pensamiento!

Mi pecado, no en parte, sino enteramente,

Está clavado en la cruz y ya no lo llevó más

¡Alaba al Señor, alaba al Señor, oh alma mía!

 

Y, Señor, apresura el día en que la fe se hará realidad,

las nubes se enrollen como un pergamino.

La trompeta resuene y el Señor descienda

«ven sí,» mi alma en paz estará”.

 

Lo que no supe sino hasta hoy es que el autor de este himno pasó por muchísimos sufrimientos, y, sin embargo, mantuvo siempre su fe y su esperanza en Dios, dedicando su vida a servir a otros incluso después de vivir en carne propia sufrimientos que podrían derribar a cualquiera.

Habiendo perdido a su único hijo varón de 4 años, habiendo perdido gran parte de su patrimonio invertido en inmuebles, debido al incendio en la ciudad de Chicago, y habiendo perdido a sus 4 hijas y a otros amigos en el naufragio de un barco, todo esto en menos de 4 años, Horatio Gates Spafford, reconocido abogado de su época, escribió la bellísima e inspirada letra del himno que aún hoy cantamos y que da sosiego a nuestra alma. Cuando él iba de los Estados Unidos de América a Inglaterra a encontrarse con su esposa, la única sobreviviente de los 5 miembros de su familia que viajaban en el barco,  escribió este poema.  Allí, sobre ese mar donde él había perdido a sus 4 hijas.

Me estremece imaginarme cómo sin pensarlo, él debe haber sentido esa necesidad de tomar su pluma y de escribir, inspirado por la más bella inspiración que sólo llega en los más profundos momentos de comunión con el Creador.

Tanto  Horatio como su esposa Anna continuaron viviendo y ofreciendo su amor a los demás después de vivir todas estas tragedias.  Tuvieron 2 hijas y un hijo más.  Su hijo también murió en la infancia.  Ellos, después de todo esto, se trasladaron a Jerusalén donde fundaron American Colony, y dedicaron sus vidas a servir a los más necesitados.

Un bello ejemplo que no requiere de más palabras.  Sus vidas son una demostración de cómo podemos reposar confiados en nuestro Creador.  Eso no evitará los sufrimientos, pero sí nos dará la paz que sobrepasa todo entendimiento y la fuerza que nos ayuda a seguir adelante independientemente de circunstancias, de injusticias, y de iniquidades.

Leyendo la letra del himno y entendiendo la pérdida sufrida por Horatio Gates Spafford, mientras escribo estas palabras, se humedecen mis mejillas, pues casi puedo sentir su sufrimiento en mi alma.  Es como si presintiera los sentimientos de entonces… Es como si me afligieran y me turbaran más de un siglo después. Permítenos entender, cuando estemos adoloridos, frustrados y sin aliento, que la vida continúa… que eres Tú, Padre, quien todo lo sabe, y quien todo lo entiende… que eres Tú, Señor, quien controla los vientos… Que perdiendo muchas veces se gana… Que callando, muchas veces se habla… Que eres Tú, Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, quien nos da las palabras… que Tú, Señor, nos das los ejemplos… y que eres Tú quien nos da fuerzas y quien llenas de Luz la  oscuridad.