Vela con esperanza;  adviento;  Espíritu en Movimiento;  Prende una vela;  Pasa la luz;  Maritza Mészáros;Mañana ya es 24 de diciembre…Una nueva Navidad…La mayoría de nosotros mantenemos vívidos y gratos recuerdos de bellos momentos compartidos con nuestros seres queridos desde que siendo aún niños celebrábamos la Navidad.  El espíritu navideño sigue siendo maravilloso.  Es una época de recordar, de compartir, de brindar, de amar, de agradecer, de celebrar y de soñar.

Entre las muchas tradiciones que se celebran en los distintos hogares e iglesias, hay quienes durante los cuatro domingos anteriores a Navidad prenden una vela, hasta que el día de Navidad prenden la quinta vela, celebrando el nacimiento de Jesús.  La primera vela representa la esperanza;  la segunda, la paz; la tercera, el amor; y la cuarta el gozo.  El día de Navidad se prende la quinta vela…La vela que representa la venida de nuestro Salvador.  La venida de Dios encarnado…la venida de Jesús a nuestro corazón…y la venida de Jesús lleno de gloria que aún estamos esperando.

 

Durante estas cuatro semanas de preparación para celebrar jubilosos la venida de Jesús, hemos celebrado adviento.  Algunos han ayunado…Otros se han dedicado a orar…otros se han dedicado a tratar de ser mejores…No importa cómo lo hagamos…lo importante es que realmente entendamos que el verdadero significado de la Navidad se centra en el mejor regalo que jamás nadie hubiera podido imaginar…es el regalo de la salvación…es el regalo del perdón…es el regalo del amor incondicional.

Es un regalo cuyo precio fue pagado con la sangre de un ser perfecto e inocente cuyo sacrificio fue aceptado única y exclusivamente para salvarnos.  Lo más increíble es que todos tenemos la oportunidad de recibir ese regalo…sin importar nuestro pasado…sin importar si nos lo merecemos o no…Lo único que se nos pide es que extendamos nuestras manos vacías…que entendamos que todas las cosas materiales que tenemos realmente no nos sirven de nada…que abramos nuestro corazón a recibir el regalo, y que tengamos la plena convicción de que ese regalo es el tesoro más valioso que existe.

¡Recibamos ese inigualable regalo, con esperanza, paz, regocijo y llenos de amor!

 

Caracas, 23 de diciembre de 2013

10:45 p.m.