«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.  Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y también los montes a causa de su braveza.  Del Río sus corrientes alegran la ciudad De Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.  Dios está en medio de ella; no sería conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.  Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra.  Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.  Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asoleamiento en la tierra.  Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.  Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.  Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.  Jehov´de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».

 

Tú mi escudo y mi refugio, Tú mi ocaso y mi alborada

Ti mi esperanza y mi abrigo, Tú el sol de mi madrugada

 

Mi amparo y mi fortaleza, mi auxilio en tribulaciones

No temeré mal alguno entre cantos y oraciones

 

Tiemblen montes, bramen aguas y se remueva la tierra

mientras Tú estés con nosotros habrá paz incluso en guerra

 

La lanza será cortada, el arco será quebrado

En quietud reposaremos sabiéndote a nuestro lado.

18 de octubre de 2020

8:25 a.m.