Cuando uno pasa por una situación que hace estremecer nuestro corazón, haciendo que surjan sentimientos intensos, como el dolor, el amor, una gran pasión, la angustia, la desesperación, o la admiración, puede plasmar esos sentimientos en un texto escrito, o en música, o en cualquier forma del arte. Si lo hace así, libera esos sentimientos y, de alguna manera, indescriptible, ellos se hacen parte de lo escrito…de lo formado…de lo creado…

De esta forma, quien lee lo escrito, quien escucha la música compuesta, quien mira una obra de teatro, quien aprecia una escultura, puede experimentar los mismos sentimientos que sintió quien lo plasmó…Es increíble pensar que algo tan intangible pueda ser tan tangible…Es como si los sentimientos se impregnaran eternamente a la obra…Como el aroma de la flor, esos sentimientos pasan a ser una parte íntegra de ella…El tiempo no borra esa huella…Es perenne…Siempre estará allí…

¿Cómo se plasman los sentimientos en la obra?…No tengo la explicación…Sólo hay que sentir intensamente y, después, descargar…

¿Cómo puede llegar a sentirse lo que sintió el autor o el compositor?…Solamente sé que basta con conectarse…Basta con adentrarse en la profundidad de lo que se está observando o escuchando, para lograrlo. Es como cuando uno ve una película…Se puede llegar a involucrar tanto en la trama que uno pasa a estar dentro de esa historia por el tiempo que dura la película.

Si los humanos podemos plasmar nuestros sentimientos, también podemos presentir a nuestro Creador en Su creación. Una de las maneras en las cuales podemos experimentar la inmensidad de Dios es en la perfección del diseño que podemos apreciar en los innumerables detalles de Su maravillosa creación. Plasmemos e impregnemos de bellos sentimientos todo a nuestro alrededor…Nuestro ambiente se contagiará y se impregnará y quienes estén a nuestro alrededor podrán deleitarse en ellos…

 

25 de noviembre de 2015

6:30 a.m.