Dolor; Siento dolor; que dolor siento; Dios; Espiritu Santo; Espíritu en Movimiento; Poema; poesía; Maritza Mészáros; hijos; por mis hijos sufro y lloro; cruz;

 

¡Qué dolor siento, Señor!

Por mis hijos sufro y lloro

Es por ellos que me aflijo

y es por ellos que hoy imploro

 

 

Fortalece Tú sus alas

para que puedan volar

Tú puedes sanar heridas

y su pesar aliviar

 

Dales Tú sabiduría

para poder ver y oír

Acaricia Tú sus almas

para que puedan sentir

 

Reconcilia a los hermanos

Que prevalezca el amor

Que triunfe sobre falacias…

Sobre impotencia y temor

 

Guíalos en su camino

hasta cumplir su misión

Tú sabes y Tú conoces

cuál es la mejor opción

 

En Tí confío, Padre mío

Será lo que Tú decidas

y yo así lo aceptaré

Tú diriges nuestras vidas

 

Permíteme hacer aquello

que sea mejor para ellos

Enséñame cómo hacerlo

con Tu luz y sus destellos

 

Pido perdón, Padre mío,

si he fallado al pretender

evidenciarles mi amor

sin lograrlos comprender

 

¿Cómo madre qué quisiera?

Que estuvieran junto a mí

para guiarlos, protegerlos…

consentirlos hasta el fin…

 

Señor, hubiera querido

siempre haber sido mejor

Con lágrimas en mis ojos

pido un sincero perdón

 

Por mis equivocaciones

Por mis dudas y temores

Por orgullo innecesario

y por mil y un más errores

 

Dame un corazón humilde

Permíteme siempre estar

con mis brazos bien abiertos

para abrazar y brindar

 

Nunca más aturdimiento

ni miedo ni confusión

Señor, que la dignidad

sea el centro de la función

 

No importa ya dónde vivan

Importa que estés con ellos

Importa que ellos avancen

con Tu marca y con Tu sello

 

Importa que tengan fe

Que confíen en Tu poder

pues en Ti todo es posible

Todo puede florecer

 

Mantén siempre su inocencia

Su pureza y su bondad

Permíteles conocer

Tu sendero y Tu verdad

 

Que puedan sentir Tu Espíritu

como la lluvia y el viento

y que Su paz infinita

alimente al que esté hambriento

 

Calma Tú las tempestades

que amenacen su existir

y dales la fortaleza

para poder proseguir

 

Mi dolor desaparece

escribiendo este poema

Queda solo el gran amor

que por ellos mi alma plena

 

Queda la gran convicción

de que todo estará bien

y que pase lo que pase

estarás Tú donde estén

 

No hay nada más que pedir…

No hay nada más que implorar…

Tú eres y Tú serás…

y yo solo quiero amar…

 

Columbia, 19 de noviembre de 2013

6:50 p.m.