¿Ver o no ver?; ciego; Dios;  Espíritu Santo;  San Marcos 8:18;  quien tiene ojos que vea;  ojos; ver; devotional; God;  Holy Spirit; devocional;  Espíritu en Movimiento;  Maritza Mészáros;

“…Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7)

 

Siempre me he preguntado si será mejor ver o no ver…Quien me escuche haciendo esta pregunta pensará que no estoy bien de la cabeza…La respuesta obvia debería ser que es mejor ver…¿Será verdad?…Analicemos los pros y los contra…

Recuerdo cuando tenía alrededor de 15 años y por primera vez me detectaron miopía.  Más vívidamente aún recuerdo el día en que me puse por primera vez mis lentes…No lo podía creer…Nunca me había dado cuenta que no veía…Veía lo suficiente para creer que veía, pero ahora que realmente podía ver, me daba cuenta de que antes realmente no veía…Miraba hacia los árboles que estaban fuera de la tienda en donde yo me encontraba.  Podía ver lo que antes no podía ver…Cada una de las ramas y cada una de las hojas podían ser distinguidas claramente por mis ojos…Antes veía el árbol…pero no veía ningún detalle…Asombrada simplemente admiraba todo lo que antes pasaba totalmente desapercibido para mí y me daba cuenta de cuánto me había perdido.

Pasaron los años…En el interín, conocí  personas que preferían andar sin lentes…Decían que no les hacía falta ver tanto detalle…Sólo se los ponían cuando realmente necesitaban ver…En otros momentos, iban sin lentes y recurrían a otras personas cuando necesitaban ayuda…Yo llegué a pensar que el hecho de andar sin lentes les permitía no perder tiempo en detalles insignificantes…Concentrarse en lo que realmente tenían que hacer, sin distracciones…Darse cuenta que todavía había personas en el mundo que estaban dispuestas a pararse, a escuchar y a ayudar, si alguien necesitaba apoyo…Empecé a preguntarme en ese momento si realmente sería importante poder ver todo…o si sería mejor no ver tanto…Cuando uno veía tanto…también veía muchas cosas negativas que pasaban alrededor de uno…

Pasaron más años…Mi madre comentó que no estaba viendo tan claro como antes.  Ella atribuyó este hecho a que el herpes que tenía en uno de sus ojos estaba alborotados.  Siempre se hacía sus chequeos médicos y la doctora le había dicho que todo estaba bien excepto por ese herpes.  Cuando la llevé a hacerse un examen con otro médico, resultó que mi mamá había perdido más del 70% de su visión en ambos ojos.  La razón era que tenía mácula degenerativa y que nunca se la habían diagnosticado.   Entre otros muchos sentimientos y pensamientos, me pregunté cómo mi madre había podido perder tanta visión sin darse cuenta.  Entendí que la razón era que la pérdida había sido gradual…Se había ido acostumbrando a ver cada vez menos y no se había dado cuenta de que ya casi no veía…

Tantas experiencias, tantos eventos…y al final la pregunta…¿será mejor ver o no ver?…

En la Biblia hay diversas referencias tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que indican que no todos los que tenemos ojos podemos ver y que no todos los que tenemos oídos podemos oír.  “Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye” (Jeremías 5:21)… “Teniendo ojos no véis y teniendo oídos no oís?” (San Marcos 8:18)… “Ve a este pueblo y díles:  De oído oiréis y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis;” (Hechos 28:26).

Los profetas y Jesús nos han llamado la atención sobre esto, dejando claro que nuestros ojos deben estar entrenados para ver las cosas que solo podremos ver espiritualmente, pues si no, aún con ojos…no veremos…“Respondió Jesús y le dijo:  “De cierto, de cierto te digo, el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (San Juan 3:3)…“Antes bien, como está escrito:  Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman, porque Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:9-10).

Con base a los ejemplos prácticos y reales que comentamos inicialmente, podemos imaginarnos cómo, aunque tengamos ojos y podamos ver, realmente muchas veces no vemos…ya sea porque no nos fijamos en algo, ya sea porque ni siquiera nos damos cuenta que nuestros ojos ya no ven igual que antes, ya sea porque nosotros mismos decidimos que no vamos a usar nuestros lentes para no ver…Así, podemos ver muchas cosas, y no ver las cosas importantes…o creer que vemos…sin ver…

Procuremos entonces que nuestros ojos vean lo que Dios quiere que vean…“porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7)….porque “…Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7)

 

 

12 de diciembre de 2013

2:20 p.m.