Tres cruces: Tú ya lo sabías; Poema; poesía; Espíritu n Movimiento;  Maritza Mészáros;Tu tiempo estaba cerca…y Tú ya lo sabías…

Vil precio fue pagado por una cruel traición

Treinta piezas de plata Judas recibiría

mas ni el oro del mundo sanaría el corazón

 

En la Cena de Pascua Tú lo declararías

mas nadie detendría a Judas, el traidor…

Ya todo estaba escrito, mas no lo comprendieron…

No lograron captar cuán grande era Tu amor

 

Bendijiste Tú el pan dándolo a los discípulos

Dabas Tu cuerpo en vida, y allí lo repartías

Diste gracias y lego ofreciste la copa

con vino, evidenciando la sangre que darías

 

Sangre del nuevo pacto pronto sería ofrendada

Remisión de pecados y eterna salvación

Indignos como somos, juntamos nuestras manos,

y con el alma triste, te pedimos perdón

 

Tu tiempo estaba cerca y lo habías anunciado

Dispersadas serían ovejas sin pastor

Mas resucitarías y los guiarías de nuevo

Tus palabras, sin duda, causaban estupor

 

Tu tiempo estaba cerca…y Tú ya lo sabías…

Injusticia, vileza, crueldad y humillación…

Anunciaste que Pedro también Te negaría

Predijiste el momento y también la ocasión

 

Sería esa misma noche…No una sino tres veces…

Pedro no concebía que él pudiera fallar

Tal vez los otros…Él nunca…jamás lo haría…

Preferiría morir.  Jamás te iba a negar

 

Negó con juramento…No una sino tres veces…

Negó que era Tu amigo y que estaba contigo…

Cuando el gallo cantó, recordó Tus palabras…

Llorando amargamente, supo que había caído

 

Tu tiempo estaba cerca y Tú ya lo sabías…

El Cordero inocente sería sacrificado

Su sangre limpiaría el pecado del mundo

Todo esto Tú, Señor, ya lo habías anunciado

 

Con nuestros ojos ciegos, no lo logramos ver…

Nuestros oídos, tapados, no podían escuchar…

Nuestros vanos temores aún hoy nos paralizan…

Libéranos, Señor, para poderte amar.

 

Amarte con amor puro y muy cristalino

Amor valiente, eterno, confiado y aguerrido

Amarte como Tú siempre nos has amado

y a recibir con gusto lo que Tú has ofrecido

 

No permitas, Señor, que jamás te neguemos

Danos entendimiento y abre así el corazón

Recubre con Tu escudo nuestra alma que Te anhela

para que sea invencible ante la perdición

 

Tu tiempo estaba cerca y Tú ya lo sabías…

Se conmueve mi ser. sólo de imaginarlo

Quisiera yo abrazarte…Quisiera consolarte…

Soy indigna, Señor, hasta para pensarlo…

 

…Y Tú ya lo sabías…Y Tú ya lo sabías…

Retumban las palabras…Vibra nuestro interior

Entregaste Tu vida para salvar la nuestra

descendiendo con gusto a un nivel inferior

 

En silencio se ahoga mi esencia de tristeza

que luego se transforma en gran admiración

Elevo con fervor una humilde plegaria

y agradezco, Señor, Tu inmensa bendición

 

 

Panajachel, Guatemala

18 de abril de 2014

5:45 a.m.