Perdida en un laberinto, atrapada y desolada,

un alma sola vagaba en busca de una salida…

Sabía que sería difícil recobrar la libertad

Después de intentos fallidos, innumerables y esquivos

había perdido la cuenta…Era mejor no contar…

Era mejor aceptar lo intenso del sufrimiento…

Era mejor asumir la verdad de ese momento…

manteniendo la esperanza, la fe, la paz y el aliento…

 

Con paciencia analizaba los caminos recorridos

Repasaba con constancia las lecciones aprendidas

Evitaba con esmero tropezar o caer de nuevo

Concentraba sus esfuerzos en lograr el objetivo

Mas también había aprendido a retozar en su espacio

A dibujar en su anhelo, mil formas de la ilusión…

A saber que el arcoiris sale cuando brilla el sol

cuando termina la lluvia que a veces causa aflicción…

 

Había entendido que era…que sentía y que existía…

Había entendido que estaba…que importaba y que vivía…

Había descubierto sueños, poesías y melodías

El tiempo ahora era su aliado y andaba en su companía

Cuando menos lo pensaba, un día como cualquier otro,

apareció frente a ella la salida, de repente…

Allí estaba, sin buscarla…y siempre había estado allí…

Estaba lista de nuevo para brindar y exigir

 

Brindar amor y sonrisas…Caricias y fantasías…

Exigir solo respeto, apreciando su valía

El alma había madurado…Había vencido temores…

Había aprendido en su ruta a esperar tiempos mejores…

Sabía que ya no había nada que pudiera detenerla…
Las cadenas se habían roto…Las cargas se habían soltado…

No había nada que la atara…Solo su fiel corazón…

No se fijaría en lo externo sino en la buena intención…

 

 

Caracas, 26 de agosto de 2015

4:30 a.m.