¿Qué mujer no seguiría

al hombre que la adorara,

la amara como a sí mismo,

la admirara y la cuidara?

 

Como Cristo amó a su iglesia,

y por ella se entregó,

así debe amar el hombre

a la mujer que escogió

 

Enseñando la palabra

para así purificarla,

para que santificada

pueda entonces presentarla

 

El que ama a su mujer,

a sí mismo se ama,

y ese amor los unirá

y ahora habrá una sola rama

 

Señor, enseña a los hombres

a amar así a sus mujeres,

para que vean cómo cambian

de pronto los pareceres

 

Porque una mujer amada

es como una flor regada

es bella, alegra el ambiente,

perfuma y es delicada.

 

 

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19/10/2011

11:15 pm