Unos entran, unos salen…

Unos hablan, otros callan…

Unos vienen, otros van…

Unos siguen, otros paran…

 

De ésos, ¿cuántos están tristes?

De ésos, ¿cuántos están solos?

De ésos, ¿cuántos son distintos

y están en opuestos polos?

 

Muchas caras, muchos cuerpos

Negros, blancos, altos, bajos…

Van con prisa, van sin pausa…

corriendo hacia sus trabajos…

 

¿Habrán visto el bello día?

¿Se habrán parado a ayudar

a quien hambriento suplica

por una hogaza de pan?

 

¿Habrán entendido ya

el sentido de sus vidas?

¿Estarán poniendo en práctica

las lecciones aprendidas?

 

¡Paren todos un momento!

¡Paren todos de correr!

¡Deténganse cuando puedan

al prójimo socorrer!

 

Recuperen la esperanza

y fortalezcan su fe

para que el amor reviva,

propagándose después

 

Conmuévanse ante el dolor

que agobia a nuestros hermanos

y estén listos y dispuestos

a tender siempre sus manos

 

Una sonrisa, un abrazo,

una palabra sincera,

pueden cambiar el futuro

de un alma que solo espera

 

Observemos, escuchemos…

y prestemos atención…

Será así que lograremos

buena comunicación

 

Y comprendamos que es Dios

quien con Su gloria y poder

logrará que transformemos

nuestra esencia y nuestro ser