Siempre se ha dicho que nada en el mundo se compara al amor de una madre. Creemos que Dios ha dejado algo muy especial de Él en el corazón de las madres, pues el mismo Dios lo compara con una de sus manifestaciones de su consuelo

«…como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros… «

Is. 66:13