Y de pronto ella dijo:
«No me quisiera ir
Porque aquí soy feliz
Porque aquí estoy feliz».

Y se aguaron mis ojos
En incrédula estancia
Mientras el regocijo
Refrescaba mi alma
Con agradecimiento
Solo mire hacia el cielo
Sabiendo que de allí
Llegaba mi consuelo

Pues no hay nada en la vida
Que valga más la pena
Que escuchar de sus labios
Que se siente feliz…
Que saber que después
De confusión y miedo
Puede encontrarse paz,
Ilusión y solaz

A Ti te la encomiendo
Como lo he hecho por siempre
Sabiendo que la cubres
Con Tu manto divino
Protégela, Señor…
Guíala por el camino
Para que viva en Ti
Cumpliendo su destino

12 de junio de 2016